Yo soy la violenta porque digo basta

Yo soy la violenta porque digo No

Somos las violentas que no queremos seguir regando el suelo con nuestra sangre

Somos las violentas que no queremos gritar solas en la oscuridad

Somos las violentas que no queremos convertir la inocencia en un rostro angelical

Las violentas que nos queremos libres y vivas

Las violentas que decidimos sobre nuestras cuerpas

Las violentas que ya no solo van a marchar, pintar y gritar

Somos las violentas que vamos a hacer caer el patriarcado

Somos las violentas que vamos a destruir el Estado

Las violentas que hermanadas vamos a dar muerte al machismo.

 

La lucha revolucionaria debe incluir dentro de sus principales tareas la liberación plena de la mujer y con ésta, la liberación del conjunto de la clase trabajadora. La organización de las mujeres debe ser entendida como un pilar fundamental de la lucha obrera, de la lucha por la destrucción del Estado y la sociedad capitalista, que cuenta entre sus bases con un sistema complementario de opresión y violencia, -el patriarcado-, quien establece las desigualdades entre géneros.

En este sentido, se hace necesario liberarnos de la opresión que se ejerce sobre nuestros cuerpos y que debilita la conciencia. Es por esto que el empoderamiento de las mujeres de nuestra clase tiene que conducirnos sin vacilaciones a la lucha por la revolución socialista, porque entendemos que el capitalismo y el patriarcado deben caer juntos y nuestra tarea no es permanecer en el pábilo, sino derribarlos.

Somos críticas de quienes desde hace tiempo conducen el Encuentro Nacional de Mujeres. Las organizaciones que están a la cabeza han demostrado tibieza  en la lucha por la liberación de la mujer y de la clase en su conjunto; negándose incluso a señalar al Estado como el responsable y apartándose de los señalamientos que cada año se hacen en el marco del encuentro a la Iglesia represora. Aún así, la masividad del encuentro supera ampliamente a la comisión organizadora y de ella escapa el control de las manifestaciones de bronca de las mujeres de nuestro pueblo, que siguen año a año denunciando a los poderes del Estado y la Iglesia.

Compañeras y compañeros debemos reflexionar sobre nuestras prácticas y actitudes machistas que reproducen el orden vigente, y en este camino revertirlas. Pero somos conscientes de que la única forma de erradicarlas es contrastandola con la práctica concreta, con definiciones claras que nos conduzcan a pasar de la reflexión a la acción. No queremos ser espectadorxs de ello, queremos ser protagonistas, es por esto que venimos levantando la consigna “ante la violencia patriarcal, autodefensa popular” y luchamos por llevarla a la práctica. No confiamos en la justicia burguesa, ni dejamos nuestra protección en sus manos; estamos convencidas de que cada sentencia a favor del pueblo ha sido consecuencia de nuestro grito organizado, que no les ha dejado otra alternativa.

El movimiento de mujeres en busca de su liberación se hace concreto en la lucha de clases como un elemento dinamizador de la misma, su rol de organizadora tendrá grandes avances si se une al movimiento de trabajadorxs. Las mujeres en estos últimos años nos hemos decidido a no dejarnos ultrajar más, venimos dando un recorrido en busca plena de nuestros derechos: el grito de vivas y libres nos queremos arroja una consigna que tiene que establecer la libertad y eso es sólo posible en la lucha por el socialismo. Y sí, vivas, pero sobre todo libres nos queremos. Y estamos dispuestas a dar la lucha por la libertad hasta las últimas consecuencias.

NI SUMISAS NI PASIVAS, MUJERES COMBATIVAS!!!

POR EL ABORTO LEGAL SEGURO Y GRATUITO.

VIVAS Y LIBRES NOS QUEREMOS

ANTE LA VIOLENCIA PATRIARCAL, AUTODEFENSA POPULAR!!