represion2Los jóvenes cumplimos un rol protagónico en todos los procesos de lucha que se dan a lo largo y ancho del mundo. En nuestro país, son muchos los casos de luchas donde los jóvenes fueron y son los principales actores, por citar algunos ejemplos: la “Noche de los lápices” en 1976,  donde estudiantes reclamaban por un boleto secundario que terminó con 10 estudiantes torturados y asesinados por la fuerzas represivas militares; el Cordobazo donde miles de jóvenes estudiantes y trabajadores se unieron en una gran jornada de lucha y rebelión; y más cercano a nosotros el 19 y 20 de diciembre de 2001 con la consigna “que se vayan todos, que no quede ni uno solo” que culminó con la muerte de más de 39 manifestantes, donde se vieron centenares de jóvenes argentinos nutriendo las manifestaciones.

Los jóvenes hemos sido la chispa que ha desencadenado grandes procesos de confrontación contra las distintas instituciones del Estado Capitalista, poniendo en jaque a diversos gobiernos del sistema.

Como dijo el Che  “La arcilla fundamental de nuestra obra es la juventud; en ella depositamos nuestra esperanza y la preparamos para tomar de nuestras manos la bandera.”  Nuestro potencial tiene que ver con la capacidad de organización, de lucha y entrega en los reclamos contra las injusticias que se dan hacia el pueblo trabajador, tenemos en nuestras manos la tarea de cambiar el curso de la historia. Cuando los jóvenes nos proponemos darle combate y transitar por el camino de la rebeldía, el enemigo tiembla. Por esto se busca siempre, desde las instituciones burguesas y medios masivos de comunicación, instalar la idea de que los jóvenes no debemos organizarnos, no debemos participar en política, que no nos reconozcamos como clase explotada, y que no tengamos capacidad de crítica para  poder así refutar y enfrentar las ideas de los capitalistas, la de los ricos y la de los explotadores.

Nuestro enemigo de clase reconoce y asume nuestro potencial, por eso aplica permanentemente distintos planes sistemáticos para intentar aplacar, amedrentar, reprimir y matar a los jóvenes.

En este sentido, el gatillo fácil, cuyo objetivo principal es asesinar a los jóvenes de los barrios más pobres, es un ejemplo actual de lo que describíamos más arriba, donde todos los partidos y gobiernos del sistema se ponen de acuerdo. Un ejemplo cercano es el caso de Córdoba en el que el gobernador De la Sota sostiene un código de faltas que permite y legaliza los arrestos  arbitrarios, sin orden judicial: durante el primer fin semana de mayo de 2015,  la policía realizó razias y detuvo a más de 350 pibes menores de 25 años de barrios periféricos. A este tipo de represión se la denomina preventiva, y su objetivo es  hostigar y aplacar este potencial que tienen los jóvenes, criminalizando la pobreza, militarizando los barrios con la excusa de acabar con la inseguridad, sin dar respuestas reales a los problemas sociales, de falta educación y de trabajo.

Esto es aún más claro cuando lo ponemos en números, desde la vuelta de la constitucionalidad burguesa (1983) hasta noviembre de 2014, “hubo 4278 casos de gatillo fácil registrados, de los cuales el 63,35%, es decir 2710, ocurrieron durante las últimas tres presidencias kirchneristas”, según CORREPI (Cooordinadora contra la represión policial e institucional). En conclusión, el crimen organizado en la Argentina es dirigido, protagonizado y administrado por el aparato represivo bajo las órdenes de los gobernantes, las fuerzas represivas asesinan a un pibe cada 28hs en nuestro país, cifra que se iguala a la del gobierno menemista.

Es de conocimiento popular que la policía junto a las demás fuerzas represivas, son las que manejan la trata, la prostitución, el narcotráfico y los robos. Son ellos los que obligan a robar a los pibes y los que los matan cuando ellos se niegan o los denuncian. El caso más conocido es la desaparición del cuerpo de Luciano Arruga durante 5 años y la posterior confirmación de su muerte a manos del policía Torales perteneciente a la bonaerense.

Por esto decimos que más policías, es igual a más inseguridad. No queremos más policías, queremos educación, salud y trabajo dignos que sólo serán posibles dentro un sistema más justo por el que abogamos diariamente, el socialismo.

Otro tipo de represión es la selectiva, dirigida directamente a los luchadores populares y todo aquel que se organiza y lucha por sus derechos. Se profundiza año a año, la criminalización de la protesta, y la represión en las movilizaciones populares. El Proyecto X, la Ley Antiterrorista y el intento de la Ley Antipiquete, creadas y  aprobadas por el kirchnerismo, son políticas aplicadas directamente contra los organizados, en un intento de legislar y tener a disposición un conjunto de leyes y herramientas legales que aseguren una represión más eficiente.

No podemos dejar de mencionar, las persecuciones y el hostigamientos que vivimos los luchadores diariamente. En nuestro país son más de 6000 los procesados por luchar y la existencia de presos por luchar, es una constante que han mantenido los Kirchner. En la actualidad los presos de Corral de Bustos (Córdoba) lo demuestran.

Este gobierno que se autoproclama defensor de los “derechos humanos”, aun no encarceló ni siquiera a un militar por cada centro clandestino de detención que existió en nuestro país, que fueron alrededor de 500, sino que se encarga de lavarle la cara a los genocidas, organizando festivales dentro de las bases militares por ejemplo.

Nunca escuchamos en los “acalorados y sentidos” discursos por parte de la presidenta mencionar nada acerca de Jorge Julio Lopez, ni siquiera de chamuyo les importa, pero saben que son responsables.

No han sido tibios en la represión, apoyados en figuras como Milani, un resabio de la última dictadura cívico-militar, un Berni como Secretario de Seguridad de la Nación formado en las mejores ideas del espionaje y la represión, ambos pertenecientes a las fuerzas represivas, manchadas con sangres de ayer y de hoy, a las cuales siguen perfeccionando y profesionalizando, formándola junto a los EEUU y asignándole una cantidad de dinero más que considerable.

El desalojo y los asesinatos sobre los pueblos originarios, que se suceden en el interior de nuestro país, con la aprobación de Gobernadores como Gildo Insfrán de la provincia de Formosa, con el fin de ampliar la frontera agropecuaria para sembrar más y más soja, garantizando así el agronegocio. No existió aun una salida concreta para los pueblos originarios, pero si se premia a estos Gobernadores por parte del gobierno Nacional.

Lejos de darle salida a los problemas de desempleo, o al trabajo precarizado, a la salud o educación, con Scioli a la cabeza, crean las llamadas policías comunales, la instalación de más cámaras y llevan a las fuerzas federales (prefectura, gendarmería) a los barrios más “inseguros”, justificadas todas estas acciones como medidas  para “bregar por la seguridad de la ciudadanía”, cuando la verdadera intención no es otra que militarizar los barrios más pobres, para garantizar el delito y llevar un estricto control social.

Somos los jóvenes, junto a todo el pueblo explotado, los que sufrimos las consecuencias de este sistema: la explotación, la miseria, el hambre, la falta de trabajo, de educación, salud y vivienda digna, el saqueo de nuestros bienes comunes. Y también somos los jóvenes los que decidimos no callarnos ante cualquier injusticia que suceda contra cualquiera en cualquier parte del mundo; decidimos organizarnos y luchar porque el cambio es posible y depende de nosotros, es por esto que el sistema capitalista responde con represión y control. Por esto ante nuevos casos de gatillo fácil, de represiones, de compañeros encarcelados, etc. no debemos creer que son casos aislados, debemos organizarnos, denunciarlos públicamente en las calles y unirnos en una sola lucha que es la lucha del pueblo. No nos vamos a quedar de brazos cruzados sino que la lucha crecerá y no terminará hasta cambiar este sistema injusto. Los jóvenes debemos ser el motor de la transformación social que necesita nuestro pueblo.

Por esto afirmamos que estos gobiernos tienen mucho de derechos y poco de humanos, que no hay reformas que hacer, el sistema es sangriento y la lógica del estado capitalista es oprimir para asegurar la riqueza de algunos pocos.

Te invitamos a ser parte, a que te sumes y grites con nosotros:

¡¡¡ Decididos a luchar, determinados a vencer!!!!

No hay Socialismo, sin revolución