Santiago Maldonado (“El Brujo”, como le gustaba que lo llamaran) se convirtió en un símbolo desde el 1ro de Agosto a esta parte. Él se encontraba reclamando por la libertad del Lonko Facundo Jones Huala, llevando adelante un corte de ruta junto con miembros de la comunidad mapuche. Luego de la represión ejercida por gendarmería no supimos más nada de él, hasta el pasado 17 de octubre, día que fue hallado su cuerpo sin vida en el Río Chubut. Los medios de comunicación alineados al gobierno, dispararon todos sus cañones contra Santiago, su familia, los mapuches y todos los que defendíamos su lucha. Pero ese ataque constante, la instalación de noticias falsas, y el intento sistemático de plantar el odio en gran parte de la población no responde exclusivamente al blindaje mediático que le hacen al gobierno de Mauricio Macri. En realidad, existen intereses mucho más grandes detrás de todo eso; y tienen que ver con cómo el Estado argentino, como tantos otros, han perseguido, desaparecido, torturado y asesinado a los miembros de los pueblos originarios en “democracia”, para continuar defendiendo los intereses del Capital.
El multimillonario Benetton es el “dueño” (en realidad más le cabe el título de usurpador) de las tierras que pertenecen históricamente a las comunidades mapuches. En medio del conflicto se conocieron incluso trabajos de investigación de científicos del CONICET que alertaban sobre la falsedad de los discursos que afirmaban sobre el supuesto genocidio de los mapuches (que venían del lado chileno de la cordillera) a los pueblos tehuelches (que habían sido habitantes del “suelo argentino”). Periodistas, que no eran de la talla de los investigadores del CONICET, sin embargo lograron instalar esa absurda idea que los mapuches son chilenos y que mataron a nuestros pueblos originarios y ahora reclaman que se les regalen esas tierras.
Lo que nos cabe como pueblo trabajador y como organizaciones que nos pretendemos revolucionarias, más allá del derecho de propiedad sobre las tierras, es afirmar una y otra vez que los grandes empresarios son los verdaderos ladrones y saqueadores y que la propiedad de la tierra sólo les permitirá seguir adueñándose de todo para continuar profundizando la miseria de nuestro pueblo. En cambio las comunidades originarias hacen otro uso y puesta en valor de nuestra tierra, con principios de solidaridad y conservación.
El gobierno con sus leyes y su aparato represivo se encargó de atacar a todxs lxs que exigíamos que devuelvan a Santiago con vida. Actualmente se han iniciado causas a más de una ventena de militantes que participaron de las manifestaciones. Se persiguió a lxs docentes que hablaban en las aulas de la desaparición, se instalaron teorías de que Santiago había huído a Chile, que lo mató un puestero, que pasó a la clandestinidad y se hizo pasar por un desaparecido, se intensificó la actividad de los trolls en las redes sociales atacando incluso a la familia. Se intentó convencer que era todo un armado para desfavorecer a Cambiemos en las elecciones. Pero no, nada de eso es cierto, la única verdad es que siguen profundizando la violencia hacia la clase trabajadora para defender los intereses de los ricos.
Hace unos días, después de más de dos meses de salir a la calle, después de reclamar una y otra vez, de haber canalizado nuestra bronca en hechos y acciones logramos que aparezca Santiago. Lamentablemente no lo pudimos encontrar con vida, porque la gendarmería y el Estado asesino nos lo arrebataron. Nos duele no haber logrado que lo devuelvan vivo. Algunos dicen que resta saber la verdad, pero nosotros ya la sabemos, porque una vez más nos toca como pueblo perder a uno de los nuestros.
Santiago tenía 28 años, era un joven luchador, anarquista, convencido y consecuente. Era un militante, y fue asesinado por eso. No se les fue la mano, no se equivocaron, no fue un gendarme, fue todo el Estado, el guardia de los intereses de los ricos y su aparato represivo, que asesinaron cobardemente a un joven convencido de luchar contra el sistema que nos oprime y nos explota.
Es nuestra tarea vengar la muerte de “El brujo”, y la vengaremos retomando su lucha. Hacemos un llamado a todas las organizaciones del campo popular a levantar la bandera de la lucha del pueblo Mapuche, a exigir con más fuerza la libertad del Lonko Facundo Jones Huala, por la que Santiago dejó su vida.

A organizar la bronca y ganar las calles.
Libertad al Lonko Facundo Jones Huala!
Viva la lucha del pueblo mapuche!
Santiago Maldonado y todxs lxs caídos en la lucha popular, PRESENTES!

“‘Hola querida población somos el gobierno, somos tu gobierno, los que nos apoderamos de tu vida cada segundo cada minuto, cada hora, cada día, cada instante que pasa por tu reloj y por tu cabeza y te decimos cómo tenés que vivir. Somos los que premiamos a los represores, torturadores explotadores y castigamos a los que no son como queremos que sean.’
Y como si fuera poco, aparte de que existe la cárcel, la tortura, la represión y la explotación en la vida cotidiana perpetuada por las autoridades, ejércitos, jueces, policías, fiscales, políticos y demás mequetrefes, cómplices como empresarios y mercenarios sustentan está miseria y esclavitud instalándolas en todas las relaciones de nuestra vida.
‘Instalaremos muchas cámaras de vigilancia para no dejarte ser libre, a todos lados que vayas quedará tu grabación capturada y te podremos ver cuando queramos y comentar cualquier tema sobre ti.’
Si no eras libre hasta ahora menos lo serás bajo el sistema “Gran Hermano”, donde el Dios que todo lo ve y todo lo sabe responde a los poderosos para controlarnos mejor. Se dice que el problema es la inseguridad, que los delincuentes son el problema de todos nuestros males, pero nadie se cuestiona la raíz de los problemas.
Un mundo artificial donde el valor de intercambio material es el dinero genera desigualdades, porque hay distintos tipos de clases sociales y costumbres por las cuales comienzan a aparecer sometidos/as y sometedores/as, por lo que viene al caso el poder y el dinero.
Corrompen a las personas porque el dinero genera poder y el poder es respaldado por el verdadero dinero y viceversa, dejando atrás todo tipo de buenos valores, relaciones humanas, sentimientos y honestidad.”
Santiago Maldonado