Una mujer asesinada cada 18 hs es la cifra alarmante que nos trae este 2017. 57 femicidios en 43 días.

No hay dudas de que vivimos en un sistema violento; que oprime y construye un sistema de valores para que las relaciones se funden sobre el hecho de que unos ganen y otros, inevitablemente, deban perder.

Si incursionamos aún más sobre este número, nos encontramos que la mayoría son mujeres, jóvenes, trabajadoras, pobres. Porque es en los sectores más bajos, los más vulnerables, donde el Estado desata las mayores expresiones de su violencia, de su desigualdad, de su opresión. A cada mujer la mató un hombre; en muchos casos sus novios, ex novios, o maridos; pero son la expresión del sistema de valores, del capitalismo que pone las reglas del juego; de la construcción histórica del patriarcado, que las clases dominantes impusieron en el seno del proletariado, para fracturarlo.

Estamos perdiendo a una de las nuestras, cada 18 hs.. Las leyes, los “ni una menos”, las cárceles, no parecen ser suficientes, porque sin dudas aunque los gobiernos respondan ocasionalmente a los “pedidos de justicia”, hay un sistema de valores, que se sostiene en la mercancía, en la propiedad privada, que permanece intacto.

Hace unos pocos días nos despertamos con la noticia de que cuatro chicas, todas de alrededor de 15 años, fueron acribilladas por el ex novio de una de ellas. Dos, Sabrina y Denise, fallecieron en el acto; las otras dos permanecen internadas. Nuevamente, un hombre que con total impunidad aseguró que esa mujer le pertenecía, la hostigaba desde hacía meses y decidió terminar con su vida y la de su amiga; porque ella le “pertenecía”, porque el sentido de la propiedad privada se le arraigo en la sangre, y sin duda, las mujeres pueden ser una parte más de su patrimonio.

Pero la opresión del hombre sobre la mujer es sólo una forma más que tiene el capitalismo de expresarse. No se pueden dejar de nombrar los casos de gatillo fácil; encontrándonos con uno cada 25 horas. Casi todos los días, un joven, desarmado, pierde la vida ante las fuerzas represivas. El 9 de febrero sufrimos la pérdida de Nicolás Soriano, un joven de 36 años que asesinó la policía y lo mantuvo internado por casi dos meses como NN, sin notificar a la familia. Querían desaparecerlo, para que el caso no tuviera repercusión, para que sea uno más de un montón. Pero la organización CORREPI, tomó conocimiento del caso y pudo sacarlo a la luz.

Los casos de gatillo fácil, los femicidios, los muertos por enfermedades curables en los hospitales públicos, los enfermos de cáncer a causa de las fumigaciones, las enfermedades originadas por la megaminería contaminante, los trabajadores que mueren por las faltas de medidas de seguridad de sus patrones, los niños desnutridos; todas y cada una de estas injusticias tienen una causa común: el sistema de opresión que nos gobierna, el capitalismo salvaje; que destruye todo a su paso, que solo favorece a un puñado de ricos que lo controlan todo, y deja morir –  a cada segundo – a millones de pobres.

No hay dudas, que la única salida, es hacer la revolución. Debemos derrotar al sistema, debemos gobernar los trabajadores, eliminar a los ricos, e instaurar valores de amor, de solidaridad, de cooperación.

Juventud Guevarista Poder Revolucionario

Decididos a luchar, determinados a vencer!