Durante el 2016 y lo que va del 2017 se dieron intensas y masivas luchas frente a los ataques del gobierno sobre la educación pública. Estos atropellos (operativo aprender, reducción del presupuesto para educación, techo a las paritarias, menosprecio a la educación pública) fueron contestado con muchas luchas a lo largo y ancho del país, lo que nos colocan en un piso diferente para reflexionar y llevar a la acción, propuestas que logren la participación y movilización de la comunidad educativa en su conjunto (docentes, auxiliares, familias, estudiantes), apropiándose en este sentido del derecho que tenemos como pueblo a la educación digna y de calidad.

La lucha de los trabajadores de la educación en particular y de la comunidad educativa en general,  se cristalizó con decenas de miles en las calles,  con paros activos, con clases públicas y tomas de colegios y facultades, como así también las múltiples denuncias por infraestructura, precarización y el vaciamiento presupuestario en ciencia, técnica y todo el sistema educativo, son los ejemplos más contundentes desde los cuales reflexionar.

Este nuevo año lectivo nos trae una lucha que tendrá seguramente nuevas particularidades, pero en la que encontramos situaciones estructurales devenidas en demandas que nos movilizarán:

1: los problemas edilicios y de infraestructura.

2: las políticas que garanticen no solo ingreso irrestricto, sino la permanencia.

3: las demandas de los trabajadores de todos los niveles, frente a la pérdida de su calidad de vida, la lucha contra la precarización laboral y los despidos.

4: la resistencia a la privatización de la educación.

En este sentido no nos podemos olvidar, de lo ocurrido hace tiempo atrás, cuando un 4 de abril del 2007, era asesinado en la ruta Carlos Fuentealba, docente neuquino que junto a sus compañeros, se lanzaron a la ruta en la búsqueda de salario digno. Hoy en día el ajuste y la represión sigue siendo lo único que ofrece el Estado capitalista. Pero gracias, a la participación, la organización y la lucha conseguimos nuestras victorias, como es el ejemplo de Neuquén, donde los docentes consiguieron un aumento del 31%, el no descuento a los días de paro, y 6 mil pesos por cargo en compensación a los 3 meses de demora en la paritaria, claro está la importancia de conducciones sindicales combativas, en donde se prioriza sobre los intereses de la clase trabajadora, y no se duda en avanzar en nuevas conquistas para el sector, haciéndole frente a los empresarios, al gobierno y a la burocracia sindical.   

Todas nuestras propuestas deben estar orientadas a crecer de forma colectiva en la toma conciencia, en que desarrollemos, la conciencia de clase. No solo desde una identidad común frente a los responsables de las situaciones adversas que vivimos, sino desde la práctica donde se motive a buscar la audacia, la creatividad para confrontar los planes de los gobiernos de turno que representan a los monopolios y a las grandes empresas.

Existen condiciones objetivas, las problemáticas10993475_608510795959844_2364753996741908369_n concretas, la experiencia, el protagonismo juvenil está presente, y nos encontramos en un proceso de lucha social más que interesante para canalizar las inquietudes de la juventud trabajadora y estudiantil. No luchamos por un futuro mejor, luchamos por un presente mejor. Ya no hay nada que esperar, y nuestro rol es dotar de perspectiva revolucionaria cada lucha. De acercar en cada cosa concreta, las medidasde lucha más radicales y la forma más clara posible, a la hora de no mendigar conquistas sino arrancarlas con lucha. Alentando una salida posible que no tiene que ver con alternativas de los ricos, ni tampoco con los sectores conciliadores de la mano de uno o dos diputados en el parlamento, tiene que ver con la necesidad de la revolución y el socialismo como posibilidad histórica de una vida digna para las amplias mayorías.                        

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