Mayo vio nacer una figura de gigante trascendencia, la de Roque Dalton y también fue mayo el mes en el que su poesía quedó palpitando en sus textos, para seguir abonando a la obra de la liberación de Nuestra América.

La multidimensionalidad de la intensa vida de Dalton nos puede hacer enfocar en su formación intelectual de derecho y antropología en las universidades de El Salvador, Chile y México. Nos puede conmover en su prosa irónicamente americana que dejó impregnada en más de 15 títulos, reconocidas nacional e internacionalmente, con poemas, novelas y ensayos.

Su dimensión integral que unió desde el legado martiano de la pluma y la espada, no podía más que conmoverse con las injusticias que padece su pueblo del enorme El Salvador. En el continente todo, ha dejado una obra que dijo que “sí y no” a la vez; sí por hacer enormes aportes teóricos a la revolución continental,  por comprometer su vida a la liberación del Salvador que le costó exilios, clandestinidad, cárcel y condenas a fusilamientos de los que salió indemne, y un no rotundo por negarse a aceptar la depredación del imperialismo, no a la opresión, y nuevamente si en la obra de su ejemplo, en su ejemplo hecho obras que siguen clamando combativamente por la revolución socialista.

Un libro rojo para Lenin es el aporte infinito de Dalton a la lucha del movimiento revolucionario en Nuestra América. El quiebre profundo con el reformismo y el populismo latinoamericanos, y su puesta cabal en la práctica de Dalton, hacen de su legado un aporte fundamental.

Fue en 1973 que Dalton sale con el seudónimo de Julio Dreyfus, luego de años de maduración teórica y práctica política, entra clandestinamente a El Salvador para unirse a la lucha contra la dictadura, nutriendo las filas del Ejército Revolucionario del Pueblo, donde hace su valioso aporte en la guerra revolucionaria salvadoreña y donde es traicionado por Joaquín Villalobos, ex comandante de la organización, ex asesor de Uribe en los últimos tiempos, que expresó la injusticia que acabó con la vida del poeta.

En el pensamiento y la acción de Dalton, en su contexto particular, en su filosa pluma, están un aporte al guevarismo, entendiendo al mismo como la traducción integral del leninismo en América Latina, contenedor de un caudal inmensamente amplio que comprende al movimiento revolucionario latinoamericano. Oír a Dalton es repensar el carácter de la lucha insorteable de nuestros pueblos contra el modo de producción capitalista y el conjunto de la opresión social. El Lenin interpretado por Dalton, es el Lenin que interpretó el problema del poder en la rusia zarista, el que vio a su hermano condenado por atentar contra el zar y dijo no seguir su camino, porque el problema no era un funcionario sino la autocracia como régimen y el capitalismo como sistema a derrocar. El Lenin de organización del partido de los trabajadores, de la luchas sindicales, de las reivindicaciones campesinas, del escenario electoral y el boicot a las mismas, de la insurrección y la preparación, que supo arriesgarlo todo, en la clandestinidad y su compromiso revolucionario con el pueblo ruso hasta el final.

                                                

 Poema de Roque Dalton a Lenin

«Para los campesinos de mi patria
quiero la voz de Lenin.
 Para los proletarios de mi patria
quiero la luz de Lenin.
 Para los perseguidos de mi patria
quiero la paz de Lenin.
 Para la juventud de mi patria
quiero la esperanza de Lenin.
 Para los asesinos de mi patria,
para los carceleros de mi patria,
para los escarnecedores de mi patria,
quiero el odio de Lenin,
quiero el puño de Lenin,
quiero la pólvora de Lenin.»

Lenin fue el gran intérprete organizado partidariamente del fervor de libertad del pueblo ruso, Dalton ha puesto blanco sobre negro en el escenario latinoamericano, y como no podía ser de otro modo ha vivido con pasión como ha pensado, intérprete integral de las aspiraciones salvadoreñas y latinoamericanistas. Su obra sigue inconclusa, su legado sigue palpitando, en un continente de luchas heroicas y pueblos que asumen la batalla, en las selvas, los montes, campos y ciudades de Nuestra América la praxis de Dalton se sigue materializando.

Palabras de Juan José Dalton:

“Mi padre no era un cuadro militar, pero sí era un hombre que tenía una gran capacidad política, por su nivel intelectual y también por su nivel de conocimiento de los procesos de los países que le había tocado vivir; por ejemplo, el proceso en Cuba, la relación que tenía con los demás líderes revolucionarios de otros países”. “Conoció la realidad en Asia, como China, Vietnam, Corea, entonces todo eso era lo que él transmitió a los dirigentes de la guerrilla inicial”.

“Hasta ahora lo que hemos sabido es que mi padre tenía una intensa labor en la preparación política de los dirigentes de la guerrilla tanto de los que estaban al mando de las acciones militares como de los cuadros políticos, y también estuvo en la preparación de lo que eran lineamientos y estrategias políticas, muchas de esas cosas están escritas en documentos de lo que fue el movimiento guerrillero en su etapa inicial”