Haydée Tamara Bunke Bíder -mejor conocida como Tania- fue una joven revolucionaria, fue todo un ejemplo, y a medida que conocemos más sobre su historia, nos llena de orgullo y nos contagia convicción y fuerza para seguir en el camino de lucha hacia la revolución.

Brevemente recorreremos su vida, nace en Argentina en 1937, sus padres europeos de tradición revolucionaria, llegan a nuestro país, escapando del Nazismo. En 1952 su familia vuelve a Alemania, donde Tamara participa activamente de la Juventud Libre de Alemania. Hacia el ´59, se contacta con la delegación de Cuba que llega a la República Democrática de Alemania y en 1961, recibe una invitación para viajar a la Isla y hasta 1963 trabaja como traductora del Ministerio de Educación de Cuba. En marzo de ese mismo año, Manuel Piñeiro, jefe de inteligencia, le hizo una propuesta: que abandonara el trabajo público, y que se preparase para la vida clandestina. Ella aceptó y empezó a ser parte de la Operación Fantasma.

De inmediato hubo un giro en su vida, se desprendió de sus amigos y amigas y emprendió ese nuevo camino como aporte a la Revolución. Recibió un sofisticado y avanzado entrenamiento en inteligencia, con formaciones en Cuba, y otros países donde se usaron los métodos aprendidos de la Unión Soviética. Tania se infiltró, creo una nueva vida y hasta fue una de las grandes protagonistas de la guerrilla en Bolivia; a la cual ingresó a combatir gracias a su integralidad, audacia, valentía y sobre todo a su convicción de combatir por la revolución socialista, aunque le costara la vida. A los 30 años, un 31 de agosto de 1967 la alcanzó la muerte en combate, en manos del ejército burgués, en plena selva boliviana. Tamara fue reflejo de disciplina, coraje y entrega revolucionaria, encarno como tantos otros compañeros y compañeras un proyecto colectivo, y llevo a la práctica más cabal y concreta la internacionalización de la revolución socialista.

Dispuesta y audaz, logró convertirse en un importante cuadro de inteligencia, siempre a disposición y poniendo lo mejor de sí, para mejorar, supo estar a la altura de las circunstancias, facilitando así la llegada de combatientes a suelo boliviano y la posterior creación del Ejército de Liberación Nacional de Bolivia. Fiel al marxismo, incondicional a las ideas revolucionarias, jugo distintos papeles, arriesgando su propia vida y privándose de estar junto a su compañero y familia, entendió la importancia de sobreponer lo colectivo a lo personal.

La historia de las mujeres revolucionarias ha sido invisibilizada, y es nuestra tarea contarla. Debemos llevar al movimiento feminista estas historias, para combatir las ideas liberales e individualistas, rescatando de nuestras experiencias como pueblo las vidas de mujeres como Tamara Bunke, como Vilma Espín, Jacqueline Contreras, Hayde Santamaría, Mariela Castro, Ana María Villarreal, Rosa Luxemburgo, Alexandra Kollontai, Ema Goldman, y tantas otras que la historia se ha encargado de borrar; y que nos han dicho, una y otra vez que la liberación de las mujeres no puede darse de manera alguna mientras el sistema de explotación siga vigente. Que debemos luchar contra la opresión, pero para derrumbarla será necesaria una revolución de la clase trabajadora, en la que no tienen cabida las ideas del feminismo burgués, porque buscará acabar con el sistema de producción basado en la explotación.

Ni sumisas ni pasivas, MUJERES COMBATIVAS!

La tarea ES HACER LA REVOLUCIÓN!