“En las fogatas callejeras arde el entreguismo, con la luz, el calor y la fuerza del trabajo y de la juventud, de jóvenes y viejos, de hombres y mujeres. Ese fuego que es del espíritu, de los principios, de las grandes aspiraciones populares ya no se apagará jamás.” Agustín Tosco

Ya pasaron 48 años de aquel famoso Cordobazo, el cual encendía otra vez más las llamas de la lucha popular. Aquella jornada logró sacudir los planes del imperialismo y de la burguesía, de represión y explotación a los pueblos del mundo.

Ese jueves 29 de mayo de 1969 las calles de Córdoba se convirtieron en un verdadero campo de batalla, donde obreros y estudiantes del pueblo trabajador enfrentaron con barricadas, piedras y distintas armas del pueblo la represión del Estado. Desde los barrios al centro de Córdoba capital la clase trabajadora marchó dejando huellas de lucha que quedarán como un ejemplo más de lucha contra el capitalismo.

Pero no solo fue eso, también fue una muestra de poder popular, de unidad del pueblo trabajador, de que cuando el pueblo se organiza y lucha no hay fuerza capaz de enfrentarlo.

Nuestro pueblo está lleno de estos ejemplos, de rebeldía organizada puesta en la calle, volteando presidentes y gobernadores, confrontando con todas las fuerzas represivas guardianes de los poderosos, como jóvenes debemos tomar los aprendizajes de cada una de estas experiencias  y llevarlas a la práctica en nuestra realidad. Mientras solamente nos invitan a votar, nosotros debemos contestar con que nuestros sueños no caben en sus urnas, debemos desplegar toda nuestra bronca acumulada y traducirla en lucha y organización.

El Cordobazo, el Rosariazo, el 19 y 20 del 2001, nos marcan que el camino, la lucha por un  futuro, sin miseria y sin explotación, sin opresores ni oprimidos, es posible. Pero para eso tenemos que organizarnos, construir el poder popular y derrotar al enemigo, a la burguesía y a todo su aparato de dominación capitalista, los jóvenes debemos ser los protagonistas en esta ardua pero hermosa tarea…

Viva el cordobazo

Viva la rebelión de los pueblos