Ya paso más de un año desde que asumió el partido de Cambiemos a gobernar el país y la espera de múltiples promesas: pobreza cero, baja de inflación, planes de vivienda financiados, entre otras tantas promesas que hizo al pueblo trabajador… nunca se cumplieron.

Por otro lado si fue, muy obedientemente, cumpliendo con todos los pedidos hechos por los empresarios, por su clase, y fue así que permitió despidos masivos, grandes tarifazos en servicios de primera necesidad, la eliminación de retenciones a la mineras saqueadoras y a los pooles agropecuarios, le pagó a los fondos buitre y aumentó considerablemente la deuda externa, abriendo el camino a nuevas imposiciones de los organismos internacionales de crédito entre otras medidas. Pero claro ¿cómo imponer todas estas medidas sin esperar ninguna respuesta del pueblo? Sabiendo que el pueblo argentino tiene una larga historia de lucha. El gobierno para garantizar esto, reforzó notablemente las filas del aparato represivo no sólo perfeccionándolo sino también amparándolo con el protocolo anti piquete.

Sabiendo que la situación política no es fácil ,el gobierno pactó con algunos movimientos sociales entreguistas (Movimiento Evita, Libres del Sur, CCC, CTEP), que siempre han vivido del Estado y se han acomodado con diversos gobiernos, claro que esto estaba amparado por Bergoglio desde el Vaticano, con  el único objetivo de frenar la bronca del pueblo y sacar el conflicto de las calles.

Una mención aparte merece el rol de las distintas centrales burócratas (CTAs y CGT), que por decisión política no han tensado la situación, y solamente han hecho anuncios que quizas en algun momento se llame a un paro, cuando vemos como perdemos salario día a día, cuando los despidos trepan a cifras muy importantes (alrededor de 180.000), cuando aumenta la pobreza, están callados y son funcionales a los distintos gobiernos. Alejadas del sentir del movimiento obrero , de sus necesidades y aspiraciones, están muy cómodos en sus sillones. La marcha que encabezaron las dos CTA (la autónoma y la de los trabajadores), no tuvo un correlato en la calle o un plan de lucha sostenido, no sólo esto sino que incluso le permitió en parte intentar “blanquearse” al sector kirchnerista que participó.

En síntesis, desde el gobierno, algunos movimientos sociales, Bergoglio y las centrales, se ocuparon de hablar de “paz social”, sí paz social en el capitalismo, una contradicción de principio, pero el mes pasado se mostró activo y combativo,  en el ejemplo de la toma de la comisaría de Flores, lo sucedido en Villa Traful, saqueos en Córdoba y Buenos Aires. Frente a esto, queda claro que hablar de “paz social”, es un gran fracaso, cuando el pueblo tiene hambre y múltiples necesidades y los funcionarios desde la Nación a los municipios se incrementan sus “sueldos” en un 50%, no hay paz, porque el capitalismo se opone a la paz, nos explota y nos somete hasta más no poder.

Claro que así, fue quedando en evidencia para qué equipo juega Macri, juega para un equipo que apenas supera los once jugadores, este es el equipo de los empresarios, de los CEOs, de los que realmente gobiernan el país y que tiene un desprecio gigante ante los humildes.

Nosotros somos el otro equipo, el pueblo trabajador, el que sufrimos los atropellos de los poderosos que por momentos no nos defendemos del todo bien, pero en definitiva nos defendemos y esto se ve en los ejemplos de los trabajadores desocupados ganando las calles, las movilizaciones contra los tarifazos, la defensa de la salud y la educación, la resistencia de los mapuches frente a los desalojos de sus propias tierras, y otras tantas luchas.

Se nos pidió paciencia, esperanza y fe, se nos dijo que el segundo semestre del 2016 iba a mejorar, por lo pronto este nuevo año arrancó con más aumentos, en combustibles, en agua, en luz y gas, en las tasas municipales,  y en peajes, evidentemente a los funcionarios no les importa y no lo sienten, todo lo contrario se van de vacaciones al exterior mientras se producen inundaciones en múltiples pueblos de nuestro país.

Pero si queremos ganar este partido debemos lograr unificar todas estas luchas y pasar a la ofensiva, que se materialice la organización, la unidad y la lucha, superando los límites que ponen las organizaciones reformistas, y así arrancarle al Estado lo que nos pertenece, y desatar la rebelión que es la única forma de frenar más despidos, más inflación, más miseria y pobreza.

Está en nosotros avanzar en este sentido, que el pueblo ponga el grito en el cielo: “que se vayan todos” y “que gobierne la clase trabajadora”.

 

JUVENTUD GUEVARISTA – PODER REVOLUCIONARIO