Como sabemos, la “alianza” Cambiemos, fue la ganadora del ballotage del pasado 22 de noviembre. Esta alianza integrada por el Pro, UCR, Partido Fé y la Coalición Cívica, ganó por un margen muy acotado, una diferencia de aproximadamente 700 mil votos. Analizando los números, vemos que cada candidato obtuvo un poco más de 12 millones de votos mientras que 7 millones no optaron por ninguno.

Como venimos afirmando hace mucho tiempo, gane quien gane pierde el pueblo, es decir que cualquiera de las dos alternativas que fuese electa, representa una variante propia que ofrece la burguesía.

Días previos a la elección se insistió mucho,  por parte del Kirchnerismo y organizaciones que se autoproclaman de “izquierda”, que con Cambiemos se volvía a los `90, que representaba los intereses de los empresarios, etc. Creemos que lo peor que le hubiera pasado a esas organizaciones es que ganara Scioli, ya que se iban a tener que esconder bajo la cama cuando este llevara el ajuste al pueblo trabajador. Pero estas organizaciones, traidoras al campo popular, justificadoras del saqueo a nuestros bienes comunes de Monsanto, Chevron Barrick Gold, en pos del “progreso” o peor aún, de las “contradicciones del modelo”, no pueden quedar ilesas y van a tener que asumir un costo político, en este sentido para nosotros no es lo mismo: Macri junto a Scioli, representan al capitalismo, son parte de un mismo bando de explotadores y por el otro lado, en la vereda de enfrente, el pueblo trabajador, que en estos 12 años sufrió con la sangre derramada de más de 20 compañeros asesinados por luchar, con cientos de represiones y desalojos de sus tierras, como a los pueblos originarios y a los campesinos, que se opuso a los acuerdos con la multinacionales Monsanto y Chevrón, que defiende sus bienes comunes, que no se olvidó de Jorge Julio Lopéz, de Mariano Ferreyra, de Carlos Fuentealba, de Luciano Arruga, de Ángel Verón, que no se confundió cuando se bajó el cuadro de Videla, y en sintonía aprobaron la Ley Antiterrorista y nombraron a Milani al frente del ejército, que nunca acepto a Hugo Moyano o Gerardo Martinez como compañeros, sino como parte de la burocracia sindical que tienen sus manos manchadas con sangre de los trabajadores, que siguen en la calle peleando por la salud, la educación y el trabajo digno, que no acuerda con el pago de la deuda externa fraudulenta e ilegítima.

Pensamos que es sumamente importante dividir las aguas y ser contundentes contra el oportunismo, contra los intereses sumamente individuales, entre otras cosas.

Ahora resulta que Lino Barañao, Ministro de Ciencia y Técnica del gobierno de Cristina, se mantendrá en el mismo cargo en el gobierno de Macri. ¿Cómo es? Y los que lavaban los platos y reconocían los avances (claro, para los monopolios, porque el pueblo se sigue muriendo a causa de enfermedades curables) de la política del gobierno en esta materia y decían que se iba a perder todo, que estaba en riesgo esta política, ¿no será más bien continuidad y profundización, más que cambio, tanto de uno como de otro?

Muchos son sumamente irrespetuosos, cuando dicen que hay que organizar la resistencia, se olvidan que en estos años miles fuimos los que estuvimos en la calle, la cual nunca abandonamos porque es nuestro lugar de disputa, que cuando nos reprimieron no se solidarizaron y que nos decían que le hacíamos el “juego a la derecha”. No podemos confundir, y los que lo hacen, lo hacen intencionalmente, quizás por pedido de alguna embajada, o por miedo a perder ciertos beneficios, en fin, como lo dijo el Che, Revolución Socialista o caricatura de Revolución.

Con la humildad de nuestras fuerzas, vamos a seguir en el camino de la lucha y la organización, con el ejemplo del Cordobazo, y de todos los luchadores que dieron su vida por el socialismo, seguiremos luchando y organizándonos hasta vencer.

JUVENTUD GUEVARISTA – PODER REVOLUCIONARIO

¡Decididos a luchar, determinados a vencer!