Entre el 20 y el 27 de julio de 1976, las fuerzas armadas del capitalismo en el gobierno intentaron dar un escarmiento ejemplificador al pueblo jujeño de Ledesma en lucha. Generando apagones premeditados, intervinieron en las casas de cientos de militantes y los secuestraron con el propósito de desorganizar a las organizaciones populares y revolucionarias que resistían los embates del imperialismo. El saldo de aquel ataque representó 400 secuestrados y aún al día de hoy siguen 30 compañeros y compañeras desaparecidas. La lucha popular volvió a poner en escena este hecho, que junto a otros miles de acciones desencadenadas por la burguesía significaron miles de muertes y desapariciones. Blaquier (dueños del Ingenio Ledesma entre otras) y tantos empresarios que formaban parte del tejido de poder aún hoy lo siguen ejerciendo. Este Gobierno de los “Derechos humanos”; por un lado, apenas ha procesado a un puñado de los responsables claramente con la idea de hacer algo para que nada cambie y por otro, negocia con toda esa casta de empresarios genocidas. En una larga entrevista que publicó el diario La Nación el 25 de julio del 2010, Blaquier fue clarísimo: “nadie puede negar que este gobierno ha apoyado mucho a la industria nacional, y la sigue apoyando”.
Además le entrego al periodista un poema de su autoría que dice así:

Se ha incrementado la venta
del cerdo vivo o carneado
después de haber escuchado
a Cristina presidenta.
Las propiedades del cerdo
eran para mí un enigma,
desde hoy son un paradigma
y la vaca es un recuerdo.
Y por potenciar la cosa
como cerdo a toda hora
y gracias a la Señora
hoy tengo novia mimosa.
Por eso soy cristinista
y nada me hará cambiar
soy cristinista a rabiar
y un convencido activista.


La explicación de semejante exabrupto literario es simple: el gobierno nacional apoyó en todos sentidos a la empresa productora y exportadora de carne de cerdo que tiene Blaquier, a costa de la explotación de los trabajadores. Como así también, este enriquecimiento fue y es posible a través de la profundización y especialización de las fuerzas represivas que son funcionales a sus intereses de clase.

Para nosotros hacer justicia popular, es continuar en la senda de construir doble poder en pos de la sociedad socialista por la que a los compañeros los desaparecieron, y esa es una tarea que ningún gobierno de la burguesía puede llevar adelante, porque esa es sólo una tarea de los revolucionarios y del pueblo en lucha.

TENEMOS QUE ECHARLOS A TODOS Y QUE NO VUELVAN MAS.
LA SANGRE DERRAMADA, NO SERA NEGOCIADA.
TENEMOS QUE HACER LA REVOLUCION!!!