La realidad que sufrimos los pueblos oprimidos del mundo, en general, y de América Latina en particular, nos muestra una misma situación: hambre, desempleo, precarización laboral, condiciones inhumanas de trabajo, dificultades para llegar a fin de mes; la educación que se cae a pedazos, las universidades al servicio de las multinacionales, el fomento a la salud privada en perjuicio de la salud pública, la vivienda que es un bien de lujo para la clase trabajadora, entre tantas otras problemáticas cotidianas a la cual nos somete el capitalismo.

En este contexto, y en el marco de los gobiernos autodenominados “progresistas” en toda Latinoamérica, la entrega, el saqueo, la contaminación y la explotación de nuestros bienes comunes se ha ido agravando como consecu11355645_10152882871333059_447786937_nencia de la profundización de la crisis capitalista, en donde los bienes de la naturaleza, aquellos que constituyen la materia prima del aparato militar-industrial de las potencias centrales, sobretodo los provenientes del suelo, la minería y derivados de petróleo, son devorados con mayor bestialidad en el menor tiempo posible por las trasnacionales como Monsanto, Cargill, Bayer, Chevron, Barrick Gold, Osisko, entre otros.

El modelo de barbarie que nos impone el imperialismo, con su contaminación ambiental, los millones de personas afectadas en su salud, con enfermedades como el cáncer, problemas cardiorrespiratorios, problemas de desarrollo en los recién nacidos, etc., el despojo de tierras a las comunidades originarias para ampliar la frontera agropecuaria, la destrucción de la mano de obra en el campo, por el alto grado de tecnificación del sistema agropecuario actual, es apoyado, financiado y promovido por el gobierno nacional, las provincias y los municipios en nuestro país. Como ejemplos de esta situación podemos mencionar el caso de Malvinas Argentinas, Córdoba, donde el intendente de la localidad mantiene estrechos vínculos con Monsanto y los sojeros locales, que promueven la instalación de la planta de tratamiento de semillas transgénicas, frenada actualmente gracias a la lucha popular.

Los jóvenes, frente a este contexto, debemos entendernos como piezas fundamentales de la transformación social que necesitamos los trabajadores y el pueblo pobre de nuestras regiones. No podemos ser pasivos ante tanta agresividad, no podemos quedarnos en nuestras casas mientras entregan y destruyen nuestras tierras. Debemos ser fieles protagonistas por esta lucha que en definitiva es por la vida, si permitimos que los distintos gobiernos y las multinacionales avancen aún más sobre este modelo extractivista y contaminante, nos vamos a quedar sin ambiente donde desarrollarnos. No podemos permitir un niño más fumigado, no podemos permitir un desalojo más de las comunidades campesinas y originarias. Sabemos quiénes son los responsables de estas políticas y no nos vamos a quedar con los brazos cruzados.

¿Cuál la salida para nosotros?

En la etapa actual, nuestra necesidad como pueblo viene siendo poner bien alto la bandera de la “autodeterminación de los pueblos”. De ahí, es urgente profundizar en la acción continuada por empoderarnos y conquistar nuestra soberanía alimentaria y energética, definir que queremos con nuestra tierra, como, cuando, donde, a que ritmo y porque. En ese sentido, el trabajo comunitario en el barrio, la recuperación de espacios verdes, el apoyo a las luchas por tierra y vivienda, la participación en ferias agroecológicas, así como las marchas en defensa de nuestros bienes comunes, la denuncia a los monopolios contaminantes y saqueadores, y al estado, su brazo político, que defiende los intereses de los Monsanto, los Barrick Gold, Syngenta, etc.,  son algunas tareas que ayudan a profundizar la lucha en defensa de nuestra naturaleza y avanzar en el proyecto revolucionario, donde las lógicas de producción cambien, respetando los ciclos naturales y no devorando la tierra como si fuera un recurso mas.

Es por esto, que desde la Juventud Guevarista te convocamos a la lucha y a la organización, contra los monopolios que nos enferman, contaminan y destruyen nuestro medioambiente y contra los gobiernos que aplican las políticas que dictan estos mismos. Te convocamos a repudiar la farsa electoral, donde gane quien gane, siempre van a ganar las multinacionales sojeras, mineras y petroleras. Te convocamos a que participes, a que te organices por la revolución y el socialismo, te convocamos a que seamos pieza fundamental del cambio social.

No hay capitalismo humano. La única salida está en nuestras manos.

ORGANÍZATE Y LUCHÁ. POR LA REVOLUCION SOCIALISTA!