reforma universitaria

En la actualidad, las Universidades Nacionales de nuestro país, son un ejemplo más de las instituciones funcionales al sistema capitalista, son reproductoras de la hegemonía de este Estado asesino y saqueador. Lejos de ser el ámbito de la reflexión y de la formación crítica, garantizan que el conocimiento esté a disposición de las grandes multinacionales que controlan el mundo y no de las necesidades concretas y reales de nuestro pueblo trabajador.

Hace 97 años en la provincia de Córdoba, se desarrolló una lucha estudiantil histórica, que recorrió todo nuestro continente, siendo el ejemplo más concreto de la batalla contra las universidades conservadoras. El presidente Yrigoyen intentó frenar esta disputa donde se opusieron distintas concepciones acerca del rol de la universidad y su gobierno. Entonces, en manos de José Salinas, interventor de la Universidad Nacional de Córdoba, se comienzan a otorgar algunas concesiones a los estudiantes que reclamaban por una reforma; quienes serían más tarde traicionados por las autoridades de la Asamblea Universitaria, que terminan eligiendo- fraudulentamente -como rector a Antonio Nores, un conservador católico, que no representaba los intereses estudiantiles. En este contexto se interrumpe dicha asamblea y comienza a gestarse un proceso de lucha, que culminó en la llamada reforma del 18.

Las reivindicaciones giraban en torno a la libertad de cátedra, la Extensión universitaria, el Co-gobierno, el concurso para acceder a los cargos docentes, entre otros y el movimiento estudiantil llama a sumarse a la lucha a obreros e intelectuales.

Creemos que esta fue una victoria parcial del movimiento estudiantil, que a pesar de haber logrado algunas de las reivindicaciones como la inclusión en el gobierno universitario, de contar con “concursos y extensión universitaria”, no fue suficiente para que la universidad, juegue el rol que necesitamos como pueblo. Es por esto que necesitamos de un cambio transformador, que ponga a las universidades al servicio del pueblo, por eso decimos que “no habrá universidad del pueblo sin pueblo liberado”.

En este sentido, la lucha de la Universidad debe trascender sus propias puertas y ser parte de luchas más integrales que planteen el problema de fondo, que cuestionen el poder de los gobernantes y aporten a un cambio radical.

Vale mencionar también aquí, la llamada autonomía universitaria, y la discusión en torno a este tema que plantea el Che Guevara, en su discurso Reforma Universitaria y Revolución en 1959. Debemos defender la autonomía universitaria en el marco de este sistema opresor, que se encarga sistemáticamente de engrosar sus bolsillos a costa del sufrimiento de los trabajadores. Es decir que no debemos ser dogmáticos con esta consiga, debemos adecuarla a cada contexto político y eso fue lo que planteó el Che en plena Revolución Cubana. En nuestro país, la autonomía ha sido atacada sistemáticamente por las  dictaduras y los gobiernos “democráticos”, quiénes se han encargado de generar condiciones para el cierre o apertura arbitraria de carreras, el desfinanciamiento, el convenio con empresas y la creación de organismos coercitivos como la CONEAU que se encargan, entre otras cosas, de delinear los planes de estudio y acreditar o no las carreras.

En nuestros días, muchos centros de estudiantes y federaciones, están en manos de las distintas burocracias estudiantiles, pero aun así seguimos resistiendo dentro de la universidad a los que gobiernan, que acuerdan con las políticas entreguistas, de vaciamiento y mercantilización de la educación.

Para nosotros, la educación es una herramienta fundamental para que el pueblo se libere y por lo tanto debemos lograr, entre otras cosas, que la clase obrera llegue a la universidad y la transforme. Creemos en la educación pública, laica, gratuita y de excelencia académica, y para eso debemos luchar y organizarnos, los estudiantes, los docentes, los graduados y el personal universitario por una universidad y centros de estudiantes independientes de los gobiernos de turno, que apuesten a la lucha proletaria.

Entendemos, desde la Juventud Guevarista, que resulta imprescindible como organizaciones políticas apostar a la construcción en las Universidades, que han sido el hogar de numerosas luchas a lo largo de la historia en defensa de la educación pública y gratuita, y también es importante mencionar que muchos compañeros y compañeras que han dado su vida en función del proyecto revolucionario, han provenido de las aulas de la Universidad.

Debemos construir una nueva sociedad, donde no haya explotadores ni explotados, y así construir la universidad que queremos, como bien dijo el Comandante Guevara: La universidad debe ser flexible, pintarse de negro, de mulato, de obrero, de campesino, o quedarse sin puertas, y el pueblo las romperá y él pintará la Universidad con los colores que le parezca”.