Diana Estefanía Colman de 25 años desapareció en la localidad de Guernica el vienes 19 de junio a las 8.30hs. Salió de su casa para encontrarse con su ex, con quien al parecer mantenía una relación laboral, y no se supo más de ella. Juan, su ex pareja, declaró haberla ido a buscar y volver a dejarla en el lugar donde la encontró, sobre la Ruta 210 y San Lorenzo. Diana tiene un hijo de 10 años, quien tenía una operación programada, y del que “jamás estuvo separada”, según dijo la madre ante los medios. Diana no es un caso aislado, las mujeres desaparecen cada 30hs por redes de trata o femicidios.

¿Dónde está Diana? ¿Cómo se investiga el caso? ¿Quiénes son lxs responsables de su desaparición?

A 2 meses y medio de no tener ni una pista, la fiscal que lleva la causa en la UFI N°2 de Presidente Perón, Cristina La Rocca, le niega la copia del expediente a la familia, niega poder hacer un cambio de carátula que hasta ahora sigue siendo “averiguación de paradero”, no se encuentra en su puesto de trabajo cuando se la busca, ni refiere sobre avances en la investigación, NADA.

Desde un principio, varias organizaciones políticas, sociales y culturales se solidarizaron con la familia llevando adelante en coordinación la “Campaña por la aparición de Diana” que ya llevó a cabo varios cortes de ruta, varias marchas hacia el municipio y a la fiscalía exigiendo respuestas que nunca llegaron. También se hicieron festivales culturales y un bingo donde se recaudaron fondos para ayudar a la madre de Diana que no sólo tuvo que dejar su trabajo para buscar a su hija, sino también hacerse cargo de su nieto que tampoco encuentra a la madre.

Durante las marchas ningún funcionario dio la cara, sólo mandaron a la policía uniformada; esa que es funcional a los intereses de la burguesía dominante y que para mantener el orden establecido en este sistema capitalista, reprime, hostiga y persigue al pueblo trabajador cuando éste sale a la calle a luchar. Otros, sólo con chaleco antibala, prepoteaban y no dejaban pasar a los familiares ni a lxs compañerxs de las organizaciones a la fiscalía y les pedían identificación cuando ellos no daban la suya. Durante la segunda manifestación, Daniel Scioli, en campaña electoral, se encontraba en Guernica a punto de inaugurar la policía local, por lo que desde el municipio llamaron a la familia y la extorsionaron con que nadie los iba a recibir si se manifestaban, ante esto la familia prefirió que Scioli se lleve la carta con el reclamo y se comprometa a hacer algo. El gobernador de la provincia se fue muy tranquilo con la denuncia y se comprometió con la familia pero NUNCA CUMPLIO. Ese mismo día una compañera que repartía volantes en la calle recibió una amenaza de un policía que le advirtió “¿vos querés desaparecer como tu amiga?”. Se presentó de civil luego en el local de la misma compañera, pero cuando se encontró con todas las organizaciones presentes, camino rápido a un patrullero y se dirigió al municipio. Ese municipio que es cómplice del accionar policial, es cómplice de la desidia de la fiscal y cómplice de que Diana no aparezca. Desde ese día, las organizaciones locales advirtieron una serie de persecuciones fuera de lo común hacia distintxs compañerxs.

Todas estas actitudes y la omisión de los gobiernos, tanto el nacional como el provincial y el municipal, hacen entrever la responsabilidad y complicidad que tienen cada vez que una persona desaparece.

El Estado es responsable

El eje principal que atraviesan los casos de desaparición de mujeres por las redes de trata es la acumulación de capital, por supuesto que hay quienes pagan, pero en rasgos generales, la motivación de todos los que participan pasa por otro lado, si no, no se entiende porqué los funcionarios, la policía, los juzgados, participan de las redes de trata, del narcotráfico, de la desaparición de los pibes en los barrios, etc. Al final la prostitución es un negocio que también está atado a las exigencias de éste. Claro que sin demanda no habría oferta, pero la demanda también se puede crear.

Entender que estamos sumergidos en el sistema capitalista, que ve como mercancía, no sólo lo material sino también los bienes comunes y el sudor de la clase trabajadora. Entender que si tienen toda esa impunidad y manejo de las relaciones de poder, imponiendo el machismo desde la Iglesias y los medios de comunicación, porqué no, ponerle precio a un cuerpo y explotarlo sexualmente. También es verdad que el problema tiene muchísimos otros componentes: como el patriarcado que imprime indiferencia y costumbre en la sociedad; las políticas del Estado que son, a propósito, un desastre por su complicidad; el silencio y distorsión del tema por parte de los medios.

Ninguna mujer, ningún hombre, ningún trans, ningún/a X puede ser libre en un sistema que sea dominado por la burguesía sedienta de más capital y más poder por sobre el pueblo, al que va a combatir con toda la violencia con lo que prepara a sus mecanismos de represión y legitima con un vago concepto de la “seguridad”.

Este sistema, que genera que las personas desaparezcan en su “democracia”, no puede seguir dominando por sobre un pueblo que debe unirse, levantarse, organizarse y luchar. No podemos permitir que Diana siga desaparecida, como tampoco podemos permitir que muchas más vayan a desaparecer ¿dónde están, quienes las tienen?

¡Salgamos a las calles!

Profundicemos la lucha y la Organización

Vayamos al Congreso y a la Casa de la Provincia para exigir:

¡Aparición con vida ya de Diana Colman!

¡Nos tocan a una, nos tocan a todxs!

diana