Ni santo, ni dios, ni romántico, ni aventurero

11258588_10152848041328059_433603825_nMuchos son los que intentan situar al Che como un ser  inigualable, único e irrepetible. Claro que todos somos distintos y eso no está en discusión. Lo que si tenemos claro como jóvenes guevaristas es que tenemos que ser como el Che. En el sentido de su cuota de sacrificio y entrega al proyecto revolucionario, en su quehacer cotidiano como referente honesto, coherente y consecuente con las ideas de la revolución socialista.

Nosotros al Che no lo situamos por encima de nadie, fue un compañero más, con sus aciertos y errores, un gran compañero, que trascendió producto de su práctica, posicionándose como un ejemplo en la lucha contra el sistema capitalista que traspasa generaciones enteras. Los que quieren situarlo en un pedestal o como un ser irrepetible, intentan frenar la generación de nuevos jóvenes con las ideas y la práctica del Che y en definitiva eso es retrasar la revolución socialista. Nosotros decimos que es necesario crear miles de Che Guevara.

También están los que describen al Che como un joven romántico, con espíritu aventurero. El Che siempre fue parte de un colectivo, de una organización política, no podría existir hoy el Che sin la experiencia del Movimiento 26 de Julio. El Che llevaba adelante las ideas del conjunto, su acción no era una cuestión personal ni individual; claro que no fue un aventurero, las ideas que llevó adelante poniendo toda su vida a disposición, son las ideas de miles de mujeres y hombres a lo largo de la historia de la lucha de clases. Los distintos procesos revolucionarios que se libraron en el mundo entero, triunfantes o no, tuvieron referentes como el Che. Por eso también reivindicamos a los miles de compañeros y compañeras que existieron como el Che, que por algún motivo no trascendieron, pero gracias a ellos tenemos una rica herencia de lucha y organización.

Tampoco fue un libertador, y cuando se lo preguntaron el Che respondió: “Yo no soy un libertador, los libertadores no existen, son los pueblos quienes se liberan a sí mismos”, remarcamos esto, por la importancia que tiene, demostrando que el compañero siempre se debió a lo colectivo, no queda lugar para sostener que su práctica tenía que ver con iniciativas propias.

En definitiva, al Che no lo reconocemos ni como un dios, ni como un aventurero ni un ídolo, si lo tenemos que definir, decimos que simplemente fue un REVOLUCIONARIO, un revolucionario que nos enseñó que la victoria es posible y depende de nosotros, los trabajadores, y que para ser revolucionarios, HAY QUE HACER LA REVOLUCIÓN.

El Hombre Nuevo

El concepto de hombre nuevo es algo que recorre continuamente las enseñanzas del Che. El compañero insistentemente llamaba a constituirnos como mujeres y hombres nuevos, forjándonos en nuevos valores, alejados y opuestos a los que nos impone el capitalismo.

Todos nosotros fuimos educados en mayor o menor grado por el sistema capitalista, es fácil reconocer las conductas egoístas, individuales y poco solidarias en cada uno de nosotros y es nuestro deber romper firmemente  con esta educación. Y esto lo rompemos desde la perspectiva de lo colectivo, de que solos no valemos nada, de no ser conformistas, de indignarnos y pasar a la acción cuando vemos las injusticias diarias de este sistema de muerte y hambre.

El Che decía, que la disciplina y la moral son las bases sobre las que se asienta la fuerza de un ejército, y esto mismo lo podemos trasladar a cualquier organización política. Una organización sin disciplina, pierde sentido, porque atenta contra lo colectivo y por lo tanto contra la organización. Siempre nos debemos al conjunto, que no es otra cosa que la inteligencia colectiva y la consciencia organizada.

De inmediato se viene a la cabeza, las organizaciones del enemigo, sus aparatos represivos, sus cúpulas de la burocracia sindical, sus referentes, etc.  Se vienen a la cabeza, por el hecho de que claramente su moral es dudosa, muchos se suman por interés, por poder, por dinero. Pero más allá de eso, las organizaciones genuinas del pueblo, las que defendemos los intereses de las mayorías, no tenemos más alianzas que con el pueblo. Nosotros no luchamos por interés, ni por hobby o moda, no jugamos a hacer la revolución, todo lo contrario, nos jugamos todo lo que tenemos en función del proyecto revolucionario, enfrentando los planes de ajuste y  represión, bancándonos compañeros encarcelados y asesinados. Nuestra moral siempre va a estar alta, nunca van a claudicar las ideas, porque nuestra motivación no es un suelo a fin de mes, nuestra motivación es poner fin al capitalismo y ser protagonistas en la edificación del socialismo.

Resulta oportuno señalar, que cuando el Che habla de hombre nuevo se refiere al género humano y no al sexo, como bien lo marca en el Discurso de la Asamblea General de Trabajadores de la Textilera Ariguanabo (24 de marzo de 1963),  “El proletariado no tiene sexo; es el conjunto de todos los hombres y mujeres que, en todos los puestos de trabajo del país, luchan consecuentemente para obtener un fin común.”…

En ese mismo discurso el Che, menciona las cualidades de los militantes del partido, las características por las cuales deben distinguirse, y expresaba: “Quien aspire a ser dirigente tiene que poder enfrentarse, o mejor dicho, exponerse al veredicto de las masas, y tener confianza de que ha sido elegido dirigente o se propone como dirigente porque es el mejor entre los buenos, por su trabajo, su espíritu de sacrificio, su constante actitud de vanguardia en todas las luchas que el proletariado debe realizar a diario para la construcción del socialismo”… “¿Cuáles son las cualidades que se han buscado en ellos? Ustedes las saben, porque ustedes mismos los han elegido. Ustedes conocen del espíritu de sacrificio, de la camaradería, del amor a la patria, del espíritu de ser vanguardia en cada momento de lucha, el espíritu de conductor mediante el ejemplo, de conductor modesto, de conductor sin estridencias, que debe tener un miembro del Partido”… “El revolucionario cabal, el miembro del Partido dirigente de la Revolución deberá trabajar todas las horas, todos los minutos de su vida, en estos años de lucha tan dura como nos esperan, con un interés siempre renovado y siempre creciente y siempre fresco. Esta es una cualidad fundamental.”

En palabras del Che, los militantes revolucionarios deben ser los primeros en el estudio, los primeros en el trabajo, primeros en el entusiasmo revolucionario, primeros en el sacrificio. Debemos contagiar con el “ejemplo, el buen ejemplo, como el mal ejemplo, es muy contagioso, y nosotros tenemos que contagiar con buenos ejemplos”…

No podemos dejar de mencionar la cuestión del trabajo voluntario y la importancia que el Che le daba para constituir el hombre nuevo. Ya en Lenin aparecía este tema (“una gran iniciativa”) y que el Che lo trabaja de forma central.

En uno de sus discurso del Ministerio de Industria, expresaba claramente el objetivo del trabajo voluntario: “nosotros decimos que el trabajo voluntario no debe mirarse por la importancia económica que signifique en el día de hoy para el Estado, el trabajo voluntario fundamentalmente es el factor que desarrolla la conciencia de los trabajadores más que ningún otro…El trabajo voluntario se convierte entonces en un vehículo de ligazón y de comprensión entre nuestros trabajadores administrativos y los trabajadores manuales, para preparar el camino hacia una nueva etapa de la sociedad, una nueva etapa de la sociedad donde no existirán las clases y, por lo tanto, no podrá haber diferencia ninguna entre trabajador manual o trabajador intelectual, entre obrero o campesino.”

La importancia central del trabajo voluntario, radica en el papel educador que tiene hacia los compañeros, en educarnos en torno a las ideas del hombre nuevo, constituye una escuela que crea consciencia, forjándonos en la práctica concreta, es el esfuerzo que realiza la sociedad, y que en definitiva para la sociedad, producto del aporte individual y colectivo que va formando la consciencia necesaria hacia el comunismo.

El Che y la salida política para los trabajadores

El Che enmarcaba su pensamiento, su forma de ver el mundo, desde los aportes del marxismo-leninismo, como un verdadero hijo de las ideas revolucionarias, que las adapta para su contexto histórico. No existieron fisuras en su posicionamiento político, a la hora de referirse y tratar al imperialismo, como tampoco a la hora de mostrar cual era la salida para los trabajadores. Sumamente crítico y nada conformista, anunció el posterior devenir de la UURSS, como así también la necesidad de industrializar Cuba y no depender del bloque socialista, porque caso contrario Cuba estaba destinada al fracaso.

Esta forma de ver al mundo, es simple, clara y concreta, por un lado están los dueños de los medios de producción, los que se apropian del trabajo ajeno, los que explotan y son amigos del imperialismo y de los grandes capitales; y por otro los trabajadores, las grandes mayorías, los que todos los días venden lo único que tienen: su fuerza de trabajo para subsistir lo más dignamente el día a día. En este sentido, lo que está en juego es nada más y nada menos que la cuestión del poder. Si queremos dar vuelta la realidad, si queremos una mejor pasar en nuestras vidas, si queremos poner fin a la explotación y desarrollarnos plenamente, no hay más remedio que disputarle el poder a la burguesía.

Hablar de hacer la revolución sin cuestionarse quien tiene el poder, es ingenuo, en algunos casos mal intencionado y funcional al capitalismo. En esto mucho daño han hecho los planteos autonomistas y reformistas, que lo único que hacen es alargarle la vida al sistema capitalista. Nosotros reafirmamos una y otra vez, que la lucha por el poder, por el poder en manos de los trabajadores, es el camino hacia la liberación, que se materializa en los trabajadores y trabajadoras, los verdaderos sujetos revolucionarios, que motorizan y llevan adelante el proceso de la revolución.unnamed

El capitalismo hoy en nuestra región y nuestro país

En nuestros días, el capitalismo en su fase superior, el imperialismo, da sobradas muestras de su voracidad y de cuáles son sus verdaderos intereses. Lejos quedaron ya las expectativas y esperanzas que algunos sectores de la sociedad esperaban que el capitalismo fuera a solucionar los diversos problemas de los pueblos.

Año a año, este sistema imperante, va perdiendo legitimidad, todos sabemos y no hace falta definirse por la revolución socialista, que la pobreza se mantiene y profundiza, que las guerras son un verdadero negocio, que la naturaleza no importa y día a día se la arrasa y que si hay que ajustar, la variable son los trabajadores.

Con este panorama, algunos intentaron “humanizar al capitalismo,” darle a este sistema perverso un rostro humano, apoyándose en el mejor de los casos en el Estado de bienestar, siguiendo a imagen y semejanza el ejemplo de países europeos. Hoy la crisis que se desarrolla a lo largo y ancho del mundo, afecta hasta los países centrales del sistema.

Es difícil creer que se puede humanizar el capitalismo; ¿humanizar? Algo que por su esencia es voraz, despiadado, que solo muestra el hambre, la guerra y la destrucción que trajo consigo. Es aquí donde dudamos si la verdadera intención es humanizarlo o buscar alternativas más amigables desde lo discursivo para solamente alargarle la vida.

También encontramos, distintos procesos populistas que se suceden en nuestra región, por ejemplo: el socialismo andino en Bolivia, el socialismo del siglo XXI en Venezuela, que no atacan el corazón del sistema capitalista, es decir que no rompen con la lógica del capitalismo (la propiedad de los medios de producción, la explotación del hombre por el hombre). En estos países, o ahora más recientemente en Grecia con el Syriza, la explotación sigue, los acuerdos con las grandes capitales se sostiene. En el mejor de los casos son cambios, medidas superficiales, reivindicativas o promesas de cambio dentro del sistema, es decir que se sigue administrando el Estado capitalista, meros maquillajes, que no cuestionan ni transforman, sino que profundizan y alargan la vida del capitalismo.

En este sentido debemos ser profundamente sinceros, para nosotros ninguno de estos procesos son verdaderos faros que iluminen a los revolucionarios, sino que desvían, confunden y hacen mucho daño a la lucha por el poder en manos de los trabajadores. El poder no es policlasista: o es de los trabajadores o es de la burguesía. Chavez en su momento, Correa o Evo, todos han  reprimido trabajadores en sus países y en algunos casos como en Venezuela han entregado compañeros y periodistas al Estado asesino de Colombia.

Tomando las palabras del Partido de los Trabajadores del Vietnam,la causa revolucionaria del proletariado no significa una simple barajada del personal gubernamental o un simple cambio de gabinete mientras sigue intacto el viejo orden político y económico. La revolución proletaria no debe conservar la máquina del Estado (policía, gendarmes, fuerzas armadas y estructura burocrática existentes) empleada principalmente para oprimir al pueblo, sino que debe aplastarla y reemplazarla por una absolutamente nueva… ” “La clase obrera no se apodera simplemente de la máquina estatal existente ni transfiere la máquina estatal militarista burocrática de las  manos de la burguesía a las suyas. Debe aplastar la máquina estatal burguesa y establecer una nueva máquina estatal propia…”

Continúan los compañeros definiendo a los reformistas: “los reformistas llaman a una reforma gradual del sistema capitalista y del Estado burgués sin derribar este sistema ni aplastar su aparato estatal. Para lo reformista la reforma lo es todo en tanto que la lucha revolucionaria por apoderarse del Poder estatal carece de sentido. Seguir el reformismo significa renunciar a la revolución. La revolución es el cambio, destruye lo más importante y esencial del viejo orden; no significa reconstruir el viejo orden…”.

Entrando más de lleno a la situación de nuestro país, donde los grandes capitalistas se siguen llenando de dinero, nada ha cambiado desde la vuelta de la constitucionalidad burguesa en 1983. Más allá del que le haya tocado gobernar (UCR, PJ y todas sus variantes, La Alianza, FPV), no se han resuelto los problemas centrales de los trabajadores. Hoy en nuestro país seguimos sin un sistema de salud y de educación dignos, escuelas que se caen literalmente a pedazos, hospitales sin insumos, trabajadores mal remunerados y en negro. El trabajo formal alcanza a muy pocos laburantes, muchos somos los jóvenes que trabajamos en situación de absoluta precariedad, en negro o tercerizados, hoy en la Argentina hay más de 11 millones de trabajadores que ganan alrededor de $5.500; la vivienda digna un gran anhelo que día a día se aleja más de las posibilidades concretas que tenemos para alcanzarlo. Y por el contrario se ha pagado religiosamente la DEUDA EXTERNA, deuda fraudulenta e ilegítima que nos hacen pagar a los trabajadores, deuda que se cuadruplicó con la dictadura cívico-militar. Los trabajadores y trabajadoras no le debemos nada a nadie.

En esta última década, la entrega de nuestros bienes comunes ha sido realmente significativa, la mega-minería, saqueadora y contaminadora, la soja que arrasa sobre nuestros montes y pueblos dejando desiertos y hambre. Tampoco podemos dejar de mencionar el avance en materia represiva, el perfeccionamiento del aparato represivo, el entrenamiento con EEUU, las sanciones de las distintas leyes antiterroristas (por pedido de los organismos multilaterales de crédito), que vienen a legalizar la represión sobre los luchadores populares. Las decenas de militantes populares asesinados por las balas de la policía asesina, los miles de procesados por luchar, los cientos de casos de gatillo fácil, todo esto se ha dado en este gobierno de los “derechos humanos”. No nos podemos olvidar de Jorge Julio López, desaparecido hace 9 años, de la reconciliación que pretenden con las fuerzas represivas, designado a Milani como jefe del ejército.

Podríamos seguir interminablemente enumerando la situación de nuestro país, y quedarnos solamente en esa cuestión. Nosotros creemos que el capitalismo y todas sus instituciones sobre las que se edifica, están totalmente deslegitimadas y no ofrecen ya una alternativa concreta para los trabajadores; se sabe cuáles son los verdaderos intereses del capitalismo. En este sentido la falta de la alternativa clara para los trabajadores, que vislumbre una salida digna que resuelva de una vez y para siempre los problemas que tiene nuestro pueblo.

Acá entra a nuestro entender entra nuestro rol, lograr que el socialismo como sistema político, económico, social y cultural se vea como una alternativa viable. En este sentido nuestro que hacer debe ser difundir las ideas de la revolución socialista, organizar cada vez a más pueblo alrededor de estas ideas, confrontando los planes de ajuste y represión de los distintos gobiernos. No debemos desesperarnos, sino todo lo contrario si somos coherentes y consecuente vamos a ir avanzando sin duda alguna; como diría Agustín Tosco (Dirigente de Luz y Fuerza de Córdoba, de la CGT de los argentinos): “Nuestra experiencia nos ha enseñado que, sobre todas las cosas, debemos ser pacientes, perseverantes y decididos. A veces, pasan meses sin que nada aparente suceda. Pero si se trabaja con ejercicio de estas tres cualidades, la tarea siempre ha de fructificar, en una semana, en un mes, en un año. Nada debe desalentarnos. Nada debe dividirnos. Nada debe desesperarnos.”

Debemos recordar aquellos 82 compañeros que llegaron a Cuba y que solo fueron 12 los que comenzaron la lucha revolucionaria, claro que no fueron los que hicieron la revolución, la REVOLUCIÓN LA HACE EL PUEBLO, pero es imprescindible la existencia de la vanguardia política que ayude a marcar y orientar el camino en la toma del poder por parte de los trabajadores.

¿Por qué Juventud Guevarista (JG)?

La elección de nuestro nombre de organización, tiene que ver con la vigencia del pensamiento que sintetiza al Che. Estamos seguros y convencidos de la actualidad de sus ideas, porque simplemente sigue existiendo la explotación del hombre por el hombre.

Entendemos que en el Che se, materializan las ideas y la práctica revolucionaria, símbolo de rebeldía elegido por la juventud, que despierta y motiva la participación política en nuestra realidad. Ejemplo, sin duda alguna, de coherencia, y perseverancia, de entrega total a los intereses de las mayorías, de poner todo a disposición, en función de mejorar la calidad de vida de los explotados.

Como mencionábamos anteriormente, reafirmamos la vigencia de su pensamiento por que aún hay explotación, y para esto hay dos caminos: o revolución socialista o caricatura de revolución. Reivindicamos como jóvenes guevaristas, la totalidad de su planteo, y no nos dejamos llevar solamente por su imagen, es decir que acordamos con la necesidad de abonar a la construcción del partido de los trabajadores, con militantes formados integralmente al calor de la lucha y llevándola hasta donde sea. No nos conformarnos con meras reformas circunstanciales, donde cambie algo para que nada cambie, los revolucionarios debemos atacar la esencia del sistema, y para esto es necesario fundirnos y forjarnos en la organización genuina del pueblo con su respectiva independencia de clase. Por eso decimos que el Che no es nuestro candidato, es nuestro ejemplo.

Hoy pocos son los que seguimos hablando de la revolución, de la necesidad de llevar adelante el proceso revolucionario, la mayoría de las organizaciones solo nos invitan a votar, toda su propuesta política se resume a la participación electoral. En el artículo “táctica y estrategia de la revolución latinoamericana”, el Che, plantea la existencia de una confusión entre los objetivos tácticos y estratégicos, de algunas organizaciones; donde en pequeñas posiciones tácticas se ha querido ver grandes objetivos estratégicos. Nosotros decimos: que hoy nuestro voto lo tenemos que poner en la lucha, y en la organización, hoy es el poder económico, los grandes grupos que concentran el poder, quienes eligen al verdugo del pueblo para los próximos 4 o 2 años. Si el voto cambiaría algo estaría prohibido, es por eso que llamamos a no votar, a no legitimar ese circo electoral, que no es más que una gran farsa, y sí llamamos a organizarnos en nuestros lugares de trabajo, de estudio, en nuestros barrios, y a salir a la calle, el verdadero lugar de disputa, donde históricamente se han librado las grandes batallas. No somos antielectorales, solo creemos que dadas las circunstancias de este momento histórico las elecciones son funcionales al sistema capitalista, dándole más aire e intentando  blanquearla y nuestra participación allí, solo viene a legitimarlas. Muchos somos los que no votamos, pero no debemos quedarnos en eso, debemos poner toda nuestra fuerza en las organizaciones y seguir disputando poder al enemigo.

Entendemos la necesidad de internacionalizar el socialismo, de la solidaridad con los distintos pueblos del mundo en lucha, no respetamos las fronteras que nos impone la burguesía, donde haya explotados siempre debe existir la solidaridad de clase. El socialismo no se va a dar en un solo país, es necesario llevarlo a todos los rincones del mundo, liberando cada vez a más pueblo de las ataduras del imperialismo. Si las grandes corporaciones cierran filas, ¿por qué nosotros no?, es nuestro deber bregar por el internacionalismo y darle batalla al imperialismo agresor donde quiera que este.

No podemos dejar de hacer mención a que nuestro nombre está relacionado al PRT, reivindicamos ese ejemplo de lucha y de sacrificio de esos compañeros que a nuestro entender lograron construir el partido marxista-leninista más acabado que tuvo nuestro país, esos compañeros y compañeras demostraron cabalmente su decisión por llevar a delante la transformación que necesitaba y necesita la Argentina, es por eso que decimos que tomamos de sus manos esas banderas para continuar la lucha hasta la victoria.

Sabemos que nuestro nombre de organización, implica llevar con nosotros una mochila pesada, por el simple hecho de que queremos: HACER LA REVOLUCIÓN, por el hecho que llevamos el nombre de un luchador tan significativo como el Che, de que no nos conformamos con simples victorias parciales, porque lo que está en disputa es el poder, o lo tiene la burguesía o lo tiene el pueblo trabajador, por eso lo reafirmamos una vez más:

¡Decididos a luchar
Determinados a Vencer!