En estos días se conmemoran los 16 años del Argentinazo, 16 años ya de aquellas batallas heroicas que dio nuestro pueblo contra el gobierno de los ricos y sus instituciones, demostrando que es en la calle donde se dan las verdaderas peleas y no desde las bancas del parlamento. Y como era de esperar, producto de la situación política que atraviesa nuestro país, el pueblo trabajador y sus organizaciones ganamos las calles frente a la reforma previsional, dejando a las claras un enorme potencial para dar pelea, reivindicando métodos de lucha históricos de la clase trabajadora y haciendo memoria de lo ocurrido a principios de siglo.

Luego de varios de días de movilización, cacerolazos, tomas de edificios públicos que vivimos y se siguen viviendo en la Argentina por motivo del gran saqueo que está sufriendo el pueblo trabajador, podemos fácilmente identificar cuál es el eje donde hacen hincapié los medios hegemónicos de comunicación, las burocracias sindicales y la mayoría de los partidos del sistema. Este eje de discusión que recoge la burguesía y amplifican los medios es la “violencia” o mejor dicho la demonización de la violencia ejercida por el pueblo trabajador. Se nos dice que es legítimo protestar pero que existen límites, que es “antidemocrático” el querer detener con la fuerza de cientos de miles de trabajadores en la calle una sesión parlamentaria en el congreso, que esto atenta contra la gobernabilidad y otros cuantos versos más.

Ahora somos nosotros quienes les preguntamos a esos que dicen ser los dueños de la opinión pública ¿Acaso ustedes no se defenderían si estuviesen sufriendo un robo? ¿No se defenderían si sus abuelos estuviesen siendo saqueados?  Es exactamente eso lo que estaban sufriendo los trabajadores en la sesión de diputados en el congreso, el robo a sus abuelos y a su futuro.

Lo que en realidad  sucede es que en la historia, el Estado ha logrado ostentar el monopolio del uso de la fuerza, y quienes demonizan la violencia organizada del pueblo lo hacen desde un análisis ahistórico, negando que la lucha de clases es exactamente la confrontación violenta (la violencia en sus múltiples expresiones) de los ricos y los pobres. La clase dominante se impuso mediante el uso de las armas, sometiendo de múltiples formas a los pobres, explotándonos y arrebatándonos lo que nos pertenece. La clase trabajadora se defiende, y no le queda más alternativa que la violencia, que su legítima autodefensa.  Al mismo tiempo, nos quieren hacer creer que esa violencia fue ocasionada o ejercida por unos pocos idealistas o “infiltrados” que lo único que buscan es desestabilizar al gobierno, pero lo que realmente sucede y no quieren que veamos es el continuo y creciente descreimiento de los trabajadores por estas instituciones totalmente corrompidas y creadas para defender con mayor facilidad los intereses de los grandes empresarios que son quienes, a final de cuentas, nos gobiernan.

Todo este crecimiento de la violencia entre explotados y las fuerzas represivas del Estado se ven iluminadas por las llamas del 19 y 20 de diciembre de 2001, por las históricas jornadas del Argentinazo, que tantos dolores de cabeza le ocasiona a la burguesía en la Argentina. Jornadas en las que hemos recogido enormes enseñanzas, y donde nuestro pueblo ha regado el suelo, una vez más, con la sangre de sus mejores hijos.

Es por esto, que recordando esos ejemplos y tomando como motor impulsor el triunfo obtenido en el primer intento fallido de sesionar para aprobar la reforma previsional hacemos un llamado al pueblo trabajador, a sus organizaciones a continuar con la búsqueda de posibles nuevos triunfos sin perder la ofensiva contra los responsables del hambre y miseria de nuestra clase, a denunciar sus planes de ajuste y a confrontar de lleno contra sus instituciones.

CAÍDOS DURANTE LAS JORNADAS DEL 19 Y 20, PRESENTES

LAS  LLAMAS  DEL 19 Y 20 ILUMINAN EL CAMINO DE LA REBELIÓN!

NO A LAS REFORMAS PATRONALES!

FUERA MACRI!

QUE SE VAYAN TODOS!

Juventud Guevarista Poder Revolucionario